Saltar al contenido
La tienda abre muy pronto
← Volver a Consejos
Gatos

Cómo conseguir que tu gato use el rascador (y no el sofá)

Tu gato no rasca el sofá por fastidiar: rascar es una necesidad. El truco está en ofrecerle algo mejor, en el sitio adecuado y con un poco de mano izquierda.

Cómo conseguir que tu gato use el rascador (y no el sofá)

Has comprado un rascador precioso, lo has montado con ilusión y tu gato ha decidido que prefiere el brazo del sofá. Te pasa a ti y a medio país. Antes de rendirte, conviene entender por qué rascan.

Por qué rascan los gatos

Rascar no es un capricho. Les sirve para mantener las uñas en buen estado, estirar todo el cuerpo y dejar su marca, tanto visual como de olor, en su territorio. Por eso no se trata de que deje de rascar, sino de que lo haga donde a ti te viene bien.

Ubicación, ubicación, ubicación

El error más común es esconder el rascador en un rincón donde no molesta. Para tu gato, ese rincón no vale nada: él quiere marcar las zonas importantes de la casa.

  • Colócalo junto al mueble que ataca ahora, al menos al principio.
  • Pon otro cerca de donde duerme: muchos gatos rascan nada más despertarse.
  • Si tu casa es grande o tienes varios gatos, mejor varios rascadores.
  • Asegúrate de que es estable: si se tambalea, no volverá a fiarse.

El rascador adecuado

Fíjate en cómo rasca tu gato. Si ataca el respaldo del sofá en vertical, necesitará un poste alto en el que pueda estirarse del todo. Si prefiere la alfombra, prueba con un rascador horizontal o inclinado. Los materiales con textura, como la cuerda de sisal o el cartón, suelen tener mucho éxito.

Hazlo apetecible

Juega con una caña alrededor del rascador para que clave las uñas en él, frota un poco de hierba gatera si le gusta, y prémiale con caricias o una golosina cuando lo use. Mientras tanto, haz menos atractivo el sofá cubriéndolo con una manta o una funda.

Nunca le riñas ni le asustes cuando rasque donde no debe: solo conseguirás que te tenga miedo. Llévalo con calma al rascador y refuerza lo bueno. Con constancia, en unas semanas el sofá dejará de interesarle tanto.

Y no recurras al desungulado: es una mutilación dolorosa e innecesaria. Si las uñas te preocupan, pide a tu veterinario que te enseñe a cortarlas correctamente.

En Petuki tienes rascadores verticales, horizontales y árboles para gatos de todos los tamaños y gustos.